Tan cerca, tan lejos
I
Antes de que la conociera, ya era objeto de mi devoción.
Lejos de la razón, cerca de los sentimientos, ahí yacía su imagen.
Un amor de infancia, un vestido blanco, la sonrisa más brillante.
Cálidos abrazos, tímidas miradas, esos dulces ojos verdes.
II
Grises y viles paredes confinan su alma, su ser,
¡Qué crueldad! Tan bella flor anegada en la oscuridad.
¿En que momento podré llevarla a la cuna de la felicidad?
Y cuando su piel brille, cuando su sonrisa me despierte...
III
¿Y si fuera mejor? ¿Y si el espectro de mi reflejo me diera confianza?
¿Podría entonces llevarla lejos del gris, de la mano negra, de esta vida?
Solo soy un niño contemplando las estrellas, un soldado de la inexperiencia.
Siete faros en el cielo, dos linternas en sus ojos, un latido en mi corazón.
IV
Anoche soñé una sonrisa desdibujada en el cielo,
Y con resquemor en mis manos desee una oportunidad.
¿Incluso en el crepúsculo puede haber luz?
Palabras vacías, podridas promesas de esperanza.
V
Cual pájaro en una jaula, atrapada en cristal veo al fin,
Que es tarde para un nosotros, que es tarde para anhelos.
Fuego pintando el cielo, campanadas de funestos augurios.
Mis ojos queman, mi juicio se nubla, mi corazón en un puño.
VI
Si te hubiera perdido, podría culparme.
Si no hubiéramos sido almas gemelas, podría olvidarte.
Si te hubieras ido, no habría intentado seguirte.
Pero me fuiste arrebatada, mi Alexia.
VII
Eras nos separan del momento de ese único beso adolescente.
Una corona de flores en tu pelo y esa melodía que hicimos nuestra.
Y ya no veo luz en el día, ya no me hipnotiza tu retrato.
Gritos ahogados en la oscuridad, redecoro la habitación con mi furia.
VIII
Y pasado el tiempo sigo sin dudar, sigo sin creer.
Retales de lo que pudimos vivir, de lo que pudimos ser.
Una agonizante vela se ríe de mi desgracia, de mi añoro.
Y al consumirse entiendo al fin, que los recuerdos que me persiguen...
...Son tanto mi condena como mi salvación.

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