
¿Qué Ocurre?
¿Qué ocurre, amigo?
En el fondo de tu corazón siempre has sabido que querías hacer algo grande. Siempre has querido marcar a fuego tu recuerdo en la memoria de las eras, de hacer algo decisivo, algo que marcara la diferencia.
El antes y después de tu advenimiento al mundo.
Pero con el inexorable paso del tiempo, imparcial e imposible de contradecir, te das cuenta que todo en lo que habías tenido fe no era más que una cortina de humo. Con el disfraz de una preciosa nube de verano esta cortina de maloliente humo resulta ser tóxica.
Es tóxica para cualquiera que ama la verdad, y para el que cree en el ser humano. También es tóxica para quien se esfuerza y sobretodo para quien es justo.
Creí una vez en la verdad y fui apartado por las mentes complacientes, y sin embargo, no me convertí en un mentiroso. Entonces, como el que no escarmienta, creí en la justicia... hasta que impedir un crimen se convirtió en crimen.
Y en la moral aparece entonces una encrucijada de caminos. ¿Son mis acciones realmente las que deseo? ¿No habrán inculcado en mi una tabla de valores que me convierta en una persona justa y bondadosa?
¿Y si mi naturaleza es el mal?
Coacciono mi raciocinio con una auto-impuesta penitencia. ¿Para que otorgarle al sediento enemigo agua de tu pozo? ¿Para que curar a un herido sin obtener nada a cambio?
Mi naturaleza debiera crecer de la mano del odio y el daño ajeno. Destrozar ilusiones, hundir mentes y sobretodo hacer llorar.
Eso es lo que hacéis, humanos, a pesar de todas las restricciones sociales que inventáis para evitarlo y a menudo tan solo para disimularlo, sin esforzaros en negar vuestro comportamiento vil.
Al final todo se reduce a eso.
Todo acaba en una verdad fácilmente deducible:
El Ocaso de la humanidad.
