
Hilo Rojo del Destino
Existe la creencia de que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse a pesar del tiempo, del lugar y de las circunstancias. El hilo puede enredarse o tensarse, pero jamás, bajo ningún concepto, podrá romperse.
Lejos pueden estar los dos extremos del hilo, iniciado y acabado en el meñique de dos personas iguales o diferentes, conocidas o desconocidas, que irremediablemente están destinadas.
Ante esa creencia me quito yo el sombrero. Adoras esa ilusión de tener un destino, una razón de existencia, una sonata definida que aunque ineludible, deja un dulce sabor a futuros recuerdos, atesorados antes de acaecer con una relajada sonrisa en los labios de propina.
¡Pero qué cómoda es la vida en los laureles! ¿Qué se ha hecho del libre albedrío? ¿En serio quieres sentir que tu vida es una mentira tal y como la percibes? ¿Qué la única verdad a tener en cuenta es la que el destino ha elegido para ti?
Como reza el dicho, el futuro no está escrito en piedra. Y eso es porque podemos elegir, podemos elegir qué camino tomar al volver a casa, podemos elegir también qué rumbo tomará nuestra vida académica, podemos decidir si preferimos un perro a un gato y podemos decidir también donde vivir.
¡Y con tanta elección uno se vuelve loco! Me pregunto yo si el mundo ha sucumbido a esta locura, o la locura es no sucumbir a la misma. De haberme vuelto loco, ¡Atesoraría entonces mi locura!
En cuanto a elecciones ante ti se difumina un abanico prácticamente infinito de posibilidades... y sin embargo una se resiste, y eso te carcome.
Una sola cosa, la misma que ha hecho correr ríos de tinta... y sangre en ocasiones, la misma que ha inspirado obras de arte hoy reconocidas como maestras, una cosa que ha perdurado a lo largo de los siglos. La misma que nos mantiene despiertos por las noches y tantos pensamientos nos hace dedicarle.
Y esa elección, esa decisión que se resiste es fácil de deducir.
Nadie puede elegir sus sentimientos cuando éstos son reales y sinceros.
Sin embargo, con esto no hago más que preguntarme:
Si ésta es la verdad tras la creencia del hilo rojo...
O solo soy un triste soñador.
