
Martillazo
Una tímida luz te saluda al amanecer, despertando en ti las ansias de realizar algo imposible, convertir en realidad el sustancial y vívido sueño de la noche anterior. Una poderosa sensación embarga todo tu cuerpo como si en las misma fuente de la juventud hubieras nadado.
¡Despierta rufián, despierta!
¿No ves que sobre ti condena sin crimen pesa? ¿No ves acaso que todo esfuerzo es recompensado con un martillazo en los dientes?
¡Inventase yo una solución a los sueños rotos!
Más rico me haría que arreglando los dientes del que confía ciegamente.
El mundo a mis pies tendría, un mundo unido en un solo corazón, clamando por lo inalcanzable. Un solo cántico a lo largo de la vereda que lleva al horizonte, cual cadena de confusos pensamientos.
Pero remedio no hay que pueda unir lo que el alba ha quebrado.
Reflexiona,
¿Qué gracia tendría volar si tuviéramos alas? ¿Qué gracia tendría vivir si no muriéramos?
Miles de ansiosos martillos puedes encontrar. Martillos que desean devolverte a la realidad, golpearte duramente para que te des cuenta de la verdad que rige tu mundo.
Y resulta que los mejores sueños, son los que jamás alcanzarás, porque entre otras cosas, si todo lo que sueñas se hiciera realidad...
¿Qué gracia tendría soñar?