
Carta Perdida
¿Qué sentimientos despierta en ti un cubo de rubick? ¿Qué hay de un paraguas? ¿Y de un trozo de papel arrugado?
Recuerdo cuando compré mi cubo de rubick, nunca fui especialmente bueno en resolverlo, esas cosas se me daban mal. Lo compré el día que te conocí, pensando en que si podía resolverlo, podría encontrar el valor para hablarte. Sin embargo fallé a mi promesa, aún y que conseguí acabar el cubo, aparté mi mirada de ti en ese día lluvioso.
Fue un día especial, también lo recuerdo con suma claridad. Fue cuando me hablaste por primera vez, una conversación vacía, típica, de ascensor. Tu te olvidaste tu paraguas y no querías andar media hora bajo la lluvia para llegar a la estación, entonces con tu sonrisa perlada y tu dulce mirada me dijiste de compartirlo. Y te lo presté, sin esperarlo de vuelta.
Volví a casa bajo la llúvia.
Poco después me enteré que te ibas muy lejos, que jamás volvería a verte. Y empecé a escribir lo que sentía, a escribirte esta carta. Este trozo de papel arrugado que ya nunca te enviaré, porque me siento estúpido de solo leerlo.
Los objetos de los que te he estado hablando son las pruebas de los mayores errores de mi vida.
El error de perder la oportunidad de conocerte, el error de perder la oportunidad de enamorarte y el error de perder la oportunidad de seguirte.
Atentamente,
Un cobarde que te ama.
¿Qué sentimientos despierta en ti un cubo de rubick? ¿Qué hay de un paraguas? ¿Y de un trozo de papel arrugado?
Recuerdo cuando compré mi cubo de rubick, nunca fui especialmente bueno en resolverlo, esas cosas se me daban mal. Lo compré el día que te conocí, pensando en que si podía resolverlo, podría encontrar el valor para hablarte. Sin embargo fallé a mi promesa, aún y que conseguí acabar el cubo, aparté mi mirada de ti en ese día lluvioso.
Fue un día especial, también lo recuerdo con suma claridad. Fue cuando me hablaste por primera vez, una conversación vacía, típica, de ascensor. Tu te olvidaste tu paraguas y no querías andar media hora bajo la lluvia para llegar a la estación, entonces con tu sonrisa perlada y tu dulce mirada me dijiste de compartirlo. Y te lo presté, sin esperarlo de vuelta.
Volví a casa bajo la llúvia.
Poco después me enteré que te ibas muy lejos, que jamás volvería a verte. Y empecé a escribir lo que sentía, a escribirte esta carta. Este trozo de papel arrugado que ya nunca te enviaré, porque me siento estúpido de solo leerlo.
Los objetos de los que te he estado hablando son las pruebas de los mayores errores de mi vida.
El error de perder la oportunidad de conocerte, el error de perder la oportunidad de enamorarte y el error de perder la oportunidad de seguirte.
Atentamente,
Un cobarde que te ama.
Se quedo el paraguas?
ResponderEliminarEspero que si, es la prueba de que volvera a devolverselo :)