domingo, 13 de febrero de 2011

Castillo de Naipes

Castillo de Naipes

Me pregunto porque la vida no venía con manual de instrucciones.

Solucionados quedarían todos los problemas, los quebraderos de cabeza.

Nunca fui una persona normal, lo reconozco, y eso conlleva buena y mala estrella. Aunque invisibles mis virtudes, a la vista saltan mis defectos. ¿Quién podría esconder cincuenta elefantes detrás de un ratón?

¿Quién se atrevería a desafiar un Imperio cuando se carece de ojos, lengua, brazos y piernas?

Un barco hundiéndose usurpa el protagonismo a un millón surcando el mar.

Como el lunático que intenta montar castillos de naipes una aburrida tarde de domingo, me encuentro intentando conformar mi propio castillo, símbolo y herencia de mi paso por la existencia. Con esfuerzo carta a carta, reestructurando la composición de piezas cuando éstas no encajan, cambiando los sueños que no cuajan, intento evocar mi legado a este mundo.

Viciosa vanidad.

Tal vez buscando la delirante ilusión humanista que es la felicidad, un concepto complejo y simple, diferente para cada entidad. Quizás buscando una estructura de naipes que defina cual es mi realidad.

Sin embargo endeble es lo que tanto cuesta forjar, incluso el más inocente suspiro de alivio pudiera tumbar la magna obra a la que has dedicado tu ser, a la que te has entregado sin condiciones.

Un simple error, la ausencia de una tuerca, puede dejarte deudor. Deudor de una deuda que tal vez no reclama sangre y tal vez no reclama sacrificio, pero exige lo que más amas en este mundo.

Y sea lo que sea, por lo que entregarías mil veces tu vida, sabes que es irreemplazable, como si conocedor de tu pesar, guardara espera en algún lugar de tu corazón.

Irrisoria es la fragilidad con la que se sostiene tu castillo, pero no menos que la fragilidad de aquello que verdaderamente te importa.

Qué frágil es el cristal fino, y qué frágil es una hoja seca.

Y por desgracia qué frágil es la vida, que a menudo por estupidez quiebra, quiebra y quiebra.

2 comentarios:

  1. Verdades como puños, sin duda. No obstante, creo que no solo son los defectos de la gente lo que realmente hace resaltar, ya que las personas distintas brillan con luz propia. ^^

    ¡No sabes lo que me ha alegrado volver a leerte! Deja la crueldad de lado y sigue escribiendo, que este también me ha gustado. *-*

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  2. La vida no viene con un manual porque lo bello de la vida es aprender a cada página del manual paso a paso.

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